Retrato de cuatro

Melina, Darío, Paris y Ariadna.

Retrato familiar

Proceso de obra

El proceso de una obra cualquiera no es siempre algo que controlamos. Muchas veces—yo diría siempre—, el cuadro te lleva por un camino que no esperabas pero que es el que debe ser.

Eso ha ocurrido aquí: cada tela, cada mancha y cada color da forma a este complicado conjunto de un modo que a mí misma me ha sorprendido.

Los colores no son locales, sino que se disponen según quién o qué parte de esa persona representen. Pelo azul, manos rosas… ¿por qué no?

Ellos

Uno a uno, cara a cara… cada cuerpo, ropa, gesto y gama de colores habla de una persona y de una personalidad. El hecho de que formen un conjunto que se relaciona e interactúa no quita para que las personas que forman la obra sean eso: personas independientes, con su carácter particular. Melina, dulce y amorosa; Darío, sonriente y arropado; Paris, como cabeza de familia, uniendo a los demás; y Ariadna, tan alegre y colorida…

Obra final

Mira este vídeo de la obra terminada desde varios puntos de vista, así como algunas fotos de fragmentos del cuadro. Por supuesto, una obra siempre gana al verla en persona, apreciando el brillo del óleo, el relieve de las telas… Pero esto es una aproximación.

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